viernes, 19 de agosto de 2011
DE OLVIDO Y OLVIDOS
martes, 21 de junio de 2011
PARÍS DE NOCHE

Me refiero a esa grotesca bebida que atenta contra el buen gusto, pero que por su costo da a quien la bebe un hálito de superioridad y tal vez hasta les haga sentirse falsamente refinados.
Si señores, en chilangolandia y reinos conexos se ha popularizado una aberración de bebida compuesta por Coñac (coñá, como dice mi compadre) hielo (pero que esté frío, como también lo dice) y coca cola…eso sí, servido en “copa globo” y mezclado con la propia coca cola previamente agitada y soltada a presión por el efecto de sus gases carbónicos. A tal monstruosidad le llaman “PARÍS DE NOCHE”.
Los elementos que componen tal aberración en lo individual son buenos, y un buen coñac sin duda es delicioso…¿pero mezclados….?
Quien así bebe esa preparación digna de la fórmula del Doctor Jekyll o de barman de Evo Morales, lo hace con la satisfacción que da el precio de la bebida…pero nada más. Dice mi compadre que él lo bebe por que puede pagarlo. Nadie le refuta su poder adquisitivo, pero su gusto queda en entredicho.
Tal afirmación es consecuencia de la más supina ignorancia.
Si por un momento se diera a la tarea de investigar lo que el coñac como producto representa, seguramente tendría respeto por una bebida tan exquisita y refinada. Ese respeto implicaría no destrozarla mezclándola con coca cola y hielo (pero frío).
El coñac se cuida desde su origen, desde el más remoto. No cualquier uva es apta para producir la bebida, ni en cualquier suelo se dan estas, su recolección, extracción del jugo, destilación y añejamiento son procesos verdaderamente metódicos que permiten obtener una exquisitez de producto.
Imagino esa doble destilación que debe tener en alambiques de cobre con medidas precisas y durante el tiempo justo que debe ser.
Pero pensemos en ese proceso que lleva implícito el transcurrir del tiempo como elemento indispensable para el producto final. Un coñac según sus normas de elaboración debe permanecer en añejamiento cuando menos durante dos años en barricas exclusivamente de roble. Dependiendo del tipo o grado que se quiera obtener este tiempo de añejamiento debe prolongarse. Así encontramos en el mercado algún coñac que tuvo 20 o más años en barrica.
Imaginemos por un momento lo que significa ese largo añejamiento. Día a día, hora tras hora, segundo a segundo mantener una bebida en su barrica durante 20 años, cuidando en todo momento la temperatura, la humedad, la luz y tal vez hasta el silencio, sentir como poco a poco el coñac va tomado su espíritu, su carácter; cómo todo se conjuga para obtener tan preciosa bebida, cómo la esencia de la madera le va dando color, brillantez, le va regalando algunos aromas que el tiempo acentúa. Imaginemos esos hongos que crecen lentamente en la madera que van tapando sus poros para conseguir un perfecto y exacto grado de evaporación alcohólica.
Pensemos en que el mundo día a día va cambiando vertiginosamente, mientras que el coñac abrazado por la madera se toma sin prisa su tiempo para madurar, para desarrollarse, para existir…ese pensamiento arroba.
Y sin embargo apenas sale de la botella hay que partirle todita la madre con hielo y coca cola para “diseñar” una mezcla atroz que lo único que tiene de rimbombante es el nombre: “PARIS DE NOCHE”.
Lo que produce la ignorancia.
Pero más allá de estas consideraciones lo cierto es que cuando menos en lo que a elegir bebidas se trata gozamos de una plena libertad, y sinceramente no creo que esta breve reflexión haga que alguien que bebe “París de noche” deje de hacerlo. Así mi alma está en paz.
Dudo sin embargo que el gusto por esta bebida provenga de las sensaciones que da el paladar, apuesto a que dicho gusto proviene de otra parte, tal vez de la necesidad de sentir sofisticación por tener en la mano tan extraña mezcla, tal vez produzca una sensación de superioridad social, económica, de cultura….no se, pero resulta antropológicamente interesante estudiar ya no la mezcla, sino a los individuos que gustan de ella….si Darwin no hubiera muerto (suspiro).
En fin, la “receta para el “parís de noche” es sencilla:
1. 2 onzas de coñac
2. Hielo al gusto
3. Coca cola o pepsi cola (300 mililitros) (es válido decir PECSI)
4. 1 espíritu ignorante
5. El deseo de sofisticación
Vierta en una “copa globo” el coñac y agregue el hielo frío. Agite la coca cola y llene su copa con la coca cola intentando hacer abundante espuma. (si el hielo no está frío no levantará espuma)
Método para beber el “parís de noche”
1. Tome la copa con la mezcla en la mano en la que ostente más abalorios como reloj, pulsera de oro, anillos o cintas con el escudo de la selección, hello kitty o bart simpson. Se admite la cinta conmemorativa del último concierto de banda machos.
2. Gire cuidadosamente la copa para ver en sus bordes los reflejos y brillos de la coca cola o del hielo (los del coñac se habrán perdido para siempre).
3. Entorne la mirada al horizonte fingiendo que conoce el mundo y sus alrededores.
4. Acerque lentamente la copa a su boca y sorba un generoso trago sin hacerlo circular por la cavidad bucal (que vaya directo a garganta como dicen).
5. Haga un gesto como indicando “¡¡Hay wey ta re juerte esta madre!! (Fuerte suena muy corriente).
6. Saque la lengua y limpie el bigote que la espuma dibujó en sus labios.
7. Beba los 50 mililitros que sobraron en la botella de coca cola para matar el horrible gusto de la mezcla.
8. Chasquee ruidosamente la boca y haga ¡¡ahhh!!
9. Exprese las palabras ceremoniales: “Mas mejor que baba de oso”
10. Evite cualquier comentario sarcástico. Si alguien quiere vomitar o refleja nauseas, limítese a decir: ¿tú que sabes de la vida?
11. Y si alguien le pregunta por qué bebe tal cosa sólo diga: “Por que puedo pagarlo”
¡¡¡ Salud!!!
*Corolario de refinamiento*
Si el mesero o barman le preguntan: ¿le sirvo otro parís? Usted, por etiqueta debe de decir: “¡¡como va!!…pero que los hielos estén fríos” o bien: “te tas tardando...pero que los hielos ora si ten fríos”
Después de la cuarta copa es permitido decir: “Pst.. oime…traime otra madre de esas…pero que los "yelos" ten bien fríos! Cuando su bebida se la sirvan fría es válido expresar: ¡¡ No mames…ta bien muerta!!!
viernes, 10 de junio de 2011
SARA
SARA
Si la ves taciturna, no te dejes engañar
por que Sara esconde tras de si, en cada espacio de su vida
la risa que desborda en pasiones y besos
si sabes hacerla sonreír.
Intenta tocarte y te devora en palabras directas,
en caricias desmedidas,
en humedades oceánicas que lo inundan todo;
al final ríe y mueve los ejes del sol.
Lentamente se apodera de tu piel, de tus carnes,
te desnuda el alma para dejar su esencia en lo profundo,
allí, donde el silencio es dolor en calma
donde los sueños se reinventan si Sara suspira.
Viene a veces callada, con pasos breves
surge como entre nieblas y te mira con nostalgia
signo indescifrable de sus ansias, y sólo adivinas
que Sara quiere reír.
Impávidas, las horas de la tarde van perdiendo sentido.
Entre las piernas de Sara el tiempo no corre,
entre sus brazos la eternidad no es promesa
es como un sorbo de vida…o un suspiro de muerte.
Ahora estoy escribiendo de ella, a esta hora de mi noche.
buscando la palabra precisa que diré mañana
para que Sara ría, y despierte casi sin notarlo
a las mariposas de otoño que sobreviven en mi piel.
El invierno se aproxima.
Para Sarahí con cariño, mientras aún duermen mis mariposas.
lunes, 23 de mayo de 2011
TIEMPO DE ESPERA
De jacarandas generosas,
de sol implacable que hace la tarde somnolienta,
y me obliga a buscar la plácida sombra del árbol.
A las 16:30 horas la tarde duerme en sudores
Mientras yo espero verte llegar con tu paso de nube
Y tu figura esbelta.
La recompensa a mi espera serás tú,
tus manos,
tu voz,
tu sonrisa.
Te mentiría si dijera que estoy impaciente.
No es cierto.
La vida me ha enseñado a esperar y a encontrar sin esperar nada,
allí radica el milagro,
tal como te encontré a ti.
Dejaré sonar el Canon de Pachelbel,
Que su caricia en Re mayor sea preludio de la caricia que se gesta en la yema de mis dedos para tu rostro.
Dejaré que madure
que adquiera aromas de deseo,
de lavandas y vainillas extraídas en añejo por esta espera.
Mientras espero contemplo a las niñas de vestidos con vuelo
que buscan la sombra cómplice de una frescura deliciosa y pasajera.
Te espero y veo sus pantorrillas,
la delicadeza de sus pies,
y si el viento me guiña
me deja contemplar en brevedad un poco de sus muslos.
Tiempo de calor en que te espero,
y le doy a mis labios la paciencia de fermentar, como el vino, un beso profundo.
Ojalá tu boca y tus manos sientan un desasosiego con la espera.
Ojalá dejes madurar el milagro de deseo
que este tiempo de espera nos puede regalar.
jueves, 10 de marzo de 2011
JUANIS (In memoriam)
Nos forjaste como alfarera a sus vasijas, allí en tu casa de paredes de adobe y techos de lámina; allí, en tu cocina de afanes inteminables en donde mucha de tu vida se te fue alimentándonos de comida y amor.
¿Cómo no recordarte amada Juanis? ¿Cómo olvidarte dulce abuelita?
En cada tramo del camino dejaste vida, sudor, trabajo y fuerza a cambio de trasmutar cada cosa en algo mágico para tus nietos.
Nos diste todo. Nada puede compensarlo.
Nos diste todo. Yo no quiero darte olvido.
Descansa en paz abuelita, mereces un descanso, una pausa de tranquiliad junto a Dios, y desde allí observa el devenir de quienes aquí quedamos extrañándote, platicando de ti, añorando tu abrazo, la sazón de tu comida, la luz de paz de tu mirada, tu voz mansa de viento que mece apenas el ramaje de árboles añosos.
Descansa en paz allí, en la compañía de tus hijas Celia y Tere y tu nieta Regina, y una vez más inunda con tu mirada de amores antiguos al abuelo Pánfilo, tu compañero en la vida.
Los que aún quedamos en este mundo llevamos de ti señales y signos que te perpetuan y muchas que nos dejaste como regalo de tu bondad. En esta noches de los tiempos después de tu partida, un murmullo de flores creciendo en la obscuridad de repente me despierta con ternura, es el aviso para que abra los ojos y vea la luminiscencia de ese polvito fino de estrellas que cada día de tu vida pusiste en mi camino.
Que Dios te bendiga.
lunes, 8 de noviembre de 2010
NIÑA DE MAR
Escuchó de voces lejanas
que una sustancia parecida a los sueños inundaba la superficie.
-Se llama luz y lo llena todo- Susurraron los nenúfares
Y fue entonces que la niña de pies delgados quiso conocer la luz.
Salió del mar buscando entre la sal de la rompiente la sustancia de sus sueños,
y era que con la sal de su andar ella inventó la luz y los murmullos de las olas.
La arena le preguntó su nombre para saber quien le había dado sonido a la espuma.
Es mía, -dijo el mar- y en su mirada lleva mi signo y en su nombre mi nombre. Nada escapa a sus ojos, ni siquiera el silencio.
Su forma de ver es un refugio contra el miedo y el olvido, y a su paso liviano las caracolas enmudecen para adivinar si viene o se aleja.
Yo la vi, vestida sólo con reflejos del agua.
La vi y esclavizó mi mirada y mis futuros a su cintura,
a su pelo, a su cejas…
Horadó sobre mi pecho un vacío que sólo se llena de sal y luz si ella está cerca.
Una vez existió allí la locura en forma de corazón –La niña se la llevó-
Pero algo indescriptible sigue latiendo, la presiente y se inflama
Y hace nacer el deseo de trasmutar mi piel en reflejo de agua para vestirla con ella, para ceñirla en la estrechez y brevedad de un abrazo.
Me hace desear ser arena
Y que su paso de fragilidad quede tatuado en mis ruinas,
en mi aspereza, en mi humedad de sal,
en la memoria de lo táctil que se esfuma con la pleamar
Pero regresó a su origen
La niña ya no está
Dejó como evidencia, como prueba irrefutable de su ser
Una huella, un deseo, un reflejo, el vacío que me invade
Y un trozo de sus sueños en forma de luz.
jueves, 14 de octubre de 2010
CARTA DE GUERRA
Te desafío a que midamos las fuerzas para enfrentarnos.
Veamos qué resiste más
Si la necedad de mis brazos y mis caricias
o la ductilidad de tu cuerpo.
Confrontemos en la cama o en el agua
La porfía insana de mis besos
y la dureza enervante de tus muslos.
El recorrido sutil de mi lengua en tu espalda
y la suavidad de fuego de tu gemido.
Comprobemos ardorosamente quien resiste más con los ojos cerrados
la tibieza mortal de un beso en los labios.
Midamos con precisión qué es más fuerte
Si la impavidez de mi mirada en amores sobre tu cuerpo,
o la erección de tus pezones graves desafiando al cielo.
Te reto a que compruebes
Si acaso puedes ahogar la locura húmeda de tu sexo
o inventar un límite al frenesí de mi voz nombrándote.
Hagamos la guerra con nobleza
Con palabras obscenas, prohibidas y quemantes,
con gritos sin pena y mordidas de aliento,
con sudores de pecado y lascivia,
con rasguños en mi pecho y pétalos sobre tu vientre.
Grítame que soy tuyo
Y escucha mi respuesta en murmullo: “Por siempre”
Pero te ruego no tengas compasión al amarme
Destrózame con el llanto de tu orgasmo
Resquebraja mis huesos con tu abrazo
Devórame en lentitud para adorarte
Bebe en impiedad mis humedades
y no te importe si me muero fecundando mandrágoras
Simplemente hazme la guerra en el cuerpo
Que en el alma la he llevado desde siempre.
Pero te imploro
No te quedes en silencio,
no abuses de esa fuerza.
Por que en esta guerra florida de amarte
tu silencio es alevosía.